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jueves, 31 de julio de 2008

El Aaiún, cualquier mes de 2008

No sé cómo empezar este escrito. Ni siquiera sé si alguien quiere dedicar unos minutos a escuchar mi desgracia.
Todo comenzó el 15 de diciembre de 2005, cuando me enteré de que mi hijo había sido secuestrado por las autoridades marroquíes. Mi vida se vio envuelta en un camino de dolor y sufrimiento por la desaparición forzosa de mi querido hijo.
He agotado todas las vías "legales", si es que se puede hablar de legalidad cuando los que ocupan nuestra tierra tienen un desprecio total por los derechos humanos más elementales.He implorado y he suplicado a cualquiera que pudiera tener alguna relación con el caso de mi hijo. He tocado a todas las puertas para saber de su caso.
Lo único que he recibido son rumores que me queman el alma y me rompen el corazón: que lo habían trasladado junto a sus compañeros de la cárcel de El Aaiún a otra en Marruecos; que bajo tortura murieron dos del grupo; que otros quedaron discapacitados o mutilados?
Las preguntas me angustian y no me dejan dormir, ¿dónde estará mi hijo?, ¿estará vivo o habrá corrido la peor suerte?, ¿podrá soportar las tristemente célebres torturas marroquíes?,¿cómo son sus noches?...¿y sus días?, ¿cómo puede sucederle esto a mi hijo, que nunca ha hecho mal a nadie, ni ha matado a nadie, ni ha robado a nadie?
Su único delito es el haber expresado explícitamente en manifestación pacífica el sentir y el deseo de todos nosotros. Lo que es la realidad. Somos saharauis, no somos marroquíes y reivindicamos nuestro derecho a la autodeterminación e independencia.
Cuando deambulo mirando sin nada que ver, pienso que llegará un milagro, pero los milagros parecen haber roto hace tiempo su alianza con los más débiles.
Me vence la impotencia y me doy cuenta de que mi caso es insignificante para el mundo, que no es más que un número que se añade a tantos otros.
Me doy cuenta de que nosotros, los saharauis, valemos muy poco a ojos de un mundo en el que reina la ley del más fuerte.No me queda más que encomendarme a Dios e implorar con desesperación la justicia divina ya que parece que la comunidad internacional es indiferente a nuestras plegarias.
Aún así, quiero lanzar un grito de desesperación e impotencia con la esperanza de que llegue a oídos receptivos. Para que en este mundo globalizado también se luche por que los derechos humanos se globalicen también y que los saharauis disfrutemos de ellos. En particular, apelo a todos los pueblos de España para que nos estrechen su mano solidaria en la misión de buscar el paradero de mi hijo y sus compañeros.
Puede que un día, ojalá no lejano, me encuentre con mi hijo, tenerle entre los brazos de nuevo y que nuestras vidas recuperen la normalidad. Necesito conseguir que David vuelva a vencer a Goliat.El caso de mi hijo no es único en el Sahara Occidental. Hay demasiadas madres saharauis que están en la misma situación que la mía.
Me gustaría que todas aquellas personas que leéis este blog hagáis el máximo de difusión posible de esta carta de una madre saharaui.

1 comentario:

Raquel Gracia dijo...

En diciembre de 2005 15 jóvenes saharauis del Aaiún ocupado intentaron salir en patera desde las costas saharauis hacia España. Iban cargados de pruebas gráficas de las torturas de las autoridades marroquíes a la población saharaui. Fueron interceptados por la policía marroquí y desde entonces estan desaparecidos. El gobierno marroquí dijo que los 15 habían muerto en el mar tras el naufragio de su patera, pero informaciones extraoficiales aseguran a las familias que siguen vivos (excepto dos que murieron tras las torturas) y que están en alguna prisión de Marruecos.
Desde entonces sus familias, encabezadas por sus madres (se les denomina las madres de los 15) luchan por intentar saber del paradero de sus hijos sin ningún fruto. Algunas de ellas amenazan con quemarse vivas para llamar la atención de la comunidad internacional.
Sé que hay en el mundo miles de casos como este, pero, ya que los medios de comunicación no se han hecho eco de esta noticia en los casi tres años que se lleva con esta lucha, creo que hay que intentar darle difusión por cualquier medio.
Aprovecho para recordar la situación de la población saharaui en los territorios ocupados.