De tanto en tanto hacemos un poco de limpieza en casa, ordenamos los libros, ponemos en orden los apuntes que ya no necesitaremos hasta septiembre y abrimos algunos cajones, para esconder unas veces algunos trastos que no tienen un lugar fijo o para ver qué diablos tenemos guardados en ellos. Pues bien, fue en uno de esos cajones, donde encontré una fotos que hice hace cuatro años, para ser concreto el 15 de febrero de 2003, lo recordé después, esas fotos fueron las que realicé en la manifestación de Barcelona contra la guerra de Irak, una de las muchas que se celebraron.
Las fotos me sirvieron como excusa para sentarme un rato, e intentar recordar ese día. Lo cierto es que fue muy sencillo. Fue una jornada muy intensa y emocionante, llegar a la estación de Barberá y ver que, increíble, estaba llena, al igual que los trenes, que eran auténticas latas de sardinas, pero al contrario de lo puede parecer, no era una sensación claustrofóbica la que yo tenia. Era otra, de buen rollo, los unos nos apoyábamos en los otros, sin malas caras. Con la llegada del tren a Barcelona, toda una marea de ciudadanos y ciudadanas subía las escaleras que daban a la calle y allí nos encontrábamos, formando parte de un mismo movimiento, un movimiento que recorrió el mundo entero.
Dijimos No a la guerra de Irak, no a la invasión, no a la mentira, y lo hicimos en muchos idiomas, con sus distintos acentos y matices, y no lo hizo una sola generación, sino muchas generaciones, desde los más pequeños hasta los más mayores, en silencio y con la fusión de un montón de voces, acompañado todo de la música que recorría toda la manifestación, una manifestación que recorrió más de 600 ciudades en todo el mundo y que hizo que, por unas horas, el mundo estuviese unido.
A todos aquellos y aquellas que participásteis, un saludo, y sí os apetece, contadme qué es lo que recordáis.
Para mí fue algo inolvidable, que aun hoy me emociona recordar. Dejamos de lado las cosas que nos separan y pusimos el énfasis en aquello que nos unía. En fin, lo dicho, hagamos de abuelos y abuelas cebolletas y quedémonos con lo que fue ese día y lo mucho que nos queda por conseguir.